Mujeres STEM

El diferencial que aún no has nombrado

En nuestras conversaciones con mujeres STEM se repite un patrón: tienen trayectorias extraordinarias, pero no logran nombrar qué las hace distintas. Y cuando lo nombran, algo cambia.

Prisma Strategy3 min de lectura

Manos tomando notas en un cuaderno junto a un teléfono

Una pregunta que casi nadie sabe responder

En estos años hemos conversado con muchas mujeres que trabajan en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Ingenieras que lideran proyectos de alta complejidad, investigadoras con años de trabajo publicado, especialistas técnicas en las que todo su equipo confía.

Cuando les preguntamos qué las hace distintas, la respuesta suele tardar. A veces llega una lista de cargos. Otras, un "no sé, hago bien mi trabajo". Casi nunca aparece una frase clara que diga qué aportan que nadie más aporta de la misma manera.

No es falta de logros. Es falta de nombre.

Por qué el talento técnico no se nombra a sí mismo

En las disciplinas STEM se aprende a hablar del trabajo, no de una misma. El mérito se mide en resultados, datos y entregables. Eso forma profesionales rigurosas, pero también profesionales que esperan que su trabajo hable por ellas.

El problema es que el trabajo no siempre habla. En los espacios donde se toman decisiones, se reconoce a quien logra explicar su valor con claridad. Y quien no lo nombra, queda fuera de esas conversaciones aunque tenga todo para estar en ellas.

Lo que ocurre cuando el diferencial se vuelve consciente

En la entrevista de diagnóstico que hacemos al inicio de cada proceso, ocurre algo que todavía nos sorprende. A medida que la conversación avanza, ellas mismas empiezan a ver su aporte: una mirada sobre la industria que daban por obvia, una forma de resolver problemas que otros buscan, una experiencia que pocas personas reúnen.

Y en ese momento, todo cambia. Cambia cómo hablan de su trabajo, cómo se paran frente a una reunión, qué se animan a proponer. Todavía no hay estrategia ni plan de visibilidad. Solo hay conciencia. Y eso ya es mucho.

Un prisma no crea la luz. La revela.

Ese es el primer paso del Capital de Autoridad: reconocer el valor que ya existe. Lo demás, construirlo, proyectarlo y convertirlo en influencia, se apoya en esa base.

Tres preguntas para empezar a nombrarlo

  • ¿Qué problemas te buscan para resolver, aunque no sean parte de tu cargo?
  • ¿Qué opinión tienes sobre tu industria que no escuchas en boca de otras personas?
  • ¿Qué combinación de experiencias tienes que es difícil de encontrar en otra persona?

No necesitas respuestas perfectas. Basta con empezar a escribirlas.

2027 se empieza a construir ahora

El último trimestre del año es el momento en que las organizaciones definen presupuestos, programas y prioridades para el año siguiente. También es un buen momento para que cada profesional se pregunte qué espacios quiere ocupar en 2027: un rol de mayor liderazgo, una vocería, un escenario, un directorio.

Llegar a esas oportunidades con el diferencial claro cambia la conversación. Y si lideras un área de personas o de diversidad, este es el momento de incluir el desarrollo de autoridad de tus profesionales STEM en la planificación del próximo año.

Si esta conversación te hace sentido

Si al leer esto pensaste en ti, o en alguien de tu equipo, nos encantaría conocer tu historia. A veces una primera conversación basta para empezar a ver con más claridad lo que ya está ahí.

Tu valor ya existe. Es hora de revelarlo.

Una primera conversación para entender dónde estás y qué quieres que el mundo reconozca de ti o de tu organización.

Conversemos